
Me he permitido el paso prudente del tiempo, antes de escribir esta nota. Fueron muchas las emociones y muchos los recuerdos vueltos a traer al presente como para permitir que esto lo pudiese haber escrito con tranquilidad antes.
Dicho esto, es momento de dejar por escrito los agradecimientos merecidos a todos los que con su trabajo, compromiso y entrega permitieran que este tributo a Juan Pablo viera la luz de su publicación y distribución. No quiero entrar en una relación de nombre tras nombre so riesgo de omitir alguno, pero estén seguros que es algo de lo que estaremos por siempre orgullosos y agradecidos de haber podido aportar nuestro pequeño grano a este testimonio de quien nos continúa iluminando en este hermoso esfuerzo por hacer música.
La ceremonia fue íntima, fue bella y creo, reflejo de lo que la familia de Juan Pablo esperaba. Me inspiró el que al final cuando ya muchos se habían retirado, todos ellos se juntaron para, a través de fotografías tomadas en el escenario, guardaran recuerdos de ese momento.
No me compete decir si la presentación musical haya sido buena o no. De lo que si puedo dar fé, es que cada una de las intervenciones estuvo permeada de ese afecto tremendo que despertara en todos nosotros, nuestro querido Juan Pablo.
Yo no tengo recuerdos fotográficos de ese día, de forma que si alguno de ustedes me pueda regalar alguna de las que tengan, les estaré muy agradecido.
La camaradería mostrada el día sábado, en el que nos juntamos a compartir un asado, no hace otra cosa que reiterar lo que he sabido desde hace tiempo, pero que conviene recordar. El mundo de las artes y en particular el de la música coral es una experiencia fascinante porque en ella se refleja un mundo entero.
Por supuesto hombres y mujeres, pero también mayores y jóvenes y toda la gama intermedia. De todo el espectro político. Algunos que tienen harto y otros que tienen poco. De aquellos de enormes convicciones religiosas y otros no. Pero al final, todos motivados por la búsqueda de aquella paz y de ese remanso en el tráfago de nuestras vidas que, al menos para mí, sólo esta actividad de hacer música nos puede regalar.
Quisiera poder agradecerles en forma personal a cada uno de ustedes, el privilegio de haber compartido esos momentos. Deseo asimismo desearles que cada día les ofrezca la posibilidad de ser mejores y que reciban regalos y dones maravillosos.
Juan"Nito" Larson
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